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16 cosas que todo el mundo debería saber sobre la moda sostenible

La moda sostenible es un término cada vez más utilizado (y sobreutilizado) en estos días, ya que todos somos cada vez más conscientes del grave impacto medioambiental de nuestra ropa.

La moda sostenible, en resumen, se trata de un término que engloba la ropa que se crea y se consume de una manera que puede ser, literalmente, sostenible, protegiendo al mismo tiempo el medio ambiente y a los que producen las prendas. Por ello, la reducción de las emisiones de CO2, el tratamiento de la sobreproducción, la reducción de la contaminación y los residuos, el apoyo a la biodiversidad y la garantía de que los trabajadores de la confección reciban un salario justo y tengan unas condiciones de trabajo seguras, son elementos cruciales en la matriz de la sostenibilidad.

Teniendo en cuenta el número de factores que intervienen, todavía son muy pocas las marcas que abordan actualmente todas estas complejas cuestiones, e incluso las que lo hacen admiten que siempre hay margen de mejora. Esto significa que no basta con comprar artículos etiquetados como “sostenibles”, sino que debemos replantearnos completamente nuestros hábitos de compra y la forma en que consumimos la ropa.

Así que, si quieres asegurarte de que tu armario sea lo más sostenible posible en el futuro, esto es todo lo que necesitas saber.

Comprar menos y comprar mejor

“Comprar menos y comprar mejor” es clave si tenemos en cuenta que cada año se producen en el mundo la asombrosa cifra de 100.000 millones de prendas. Antes de hacer una compra, la directora de estrategia de la consultora de sostenibilidad Eco-Age, Harriet Vocking, aconseja hacerse tres preguntas fundamentales: “¿Qué estás comprando y por qué? ¿Qué necesitas realmente? ¿Te lo vas a poner al menos 30 veces?”.

Invierte en marcas de moda sostenible

Comprar mejor también puede significar apoyar a los diseñadores que promueven prácticas sostenibles, como Ahluwalia, Connor Ives y Collina Strada, que utilizan tejidos reciclados en sus diseños. Limitar la búsqueda de artículos específicos también puede ayudar, ya sea buscando marcas que produzcan ropa de deporte de forma más sostenible (como Girlfriend Collective e Indigo Luna), ropa de baño (como Stay Wild y Fisch) o vaqueros (Outland Denim y Re/Done).

Compra de segunda mano y vintage

Ahora que la segunda mano y el vintage son cada vez más accesibles gracias a sitios como The RealReal, Vestiaire Collective y Depop, considera la posibilidad de comprar artículos usados cuando quieras ampliar tu armario. No sólo alargarás la vida de estas prendas y reducirás el impacto medioambiental de tu armario, sino que también podrás encontrar piezas únicas que nadie más tendrá. Fíjate en Rihanna y Bella Hadid, ambas aficionadas al vintage, para inspirarte.

Prueba a alquilar

En lugar de comprar un vestido nuevo para la boda o la barbacoa de este verano, ahora es más fácil que nunca alquilar algo para llevarlo. Según un estudio, sólo en el Reino Unido se compran 50 millones de prendas y se usan una sola vez cada verano, un hábito sucio que debemos abandonar rápidamente, ya que cada segundo se quema y se deposita en los vertederos el equivalente a un camión de basura de productos textiles.

Evitar el lavado verde

A medida que los consumidores son cada vez más conscientes de su huella medioambiental, el “greenwashing” -las marcas que utilizan afirmaciones vagas, engañosas o falsas para sugerir que son más ecológicas de lo que realmente son- es cada vez más frecuente. Mira más allá de las palabras de moda como “sostenible”, “ecológico”, “consciente” y “responsable” para ver si las marcas tienen políticas detalladas que respalden sus afirmaciones.

Conozca sus materiales

Entender el impacto de los materiales es crucial a la hora de hacer compras más sostenibles. Una buena regla general es evitar los materiales sintéticos vírgenes, como el poliéster -que constituye el 55% de la ropa a nivel mundial-, ya que se derivan de los combustibles fósiles y tardan años en descomponerse. No todos los materiales naturales son iguales: el algodón orgánico, por ejemplo, utiliza mucha menos agua que el convencional y no emplea pesticidas perjudiciales.

Busca las certificaciones del Global Organic Textile Standard (para el algodón y la lana), del Leather Working Group (para el cuero) y del Forest Stewardship Council (para la viscosa) para asegurarte de que los materiales utilizados para confeccionar tu ropa tienen un menor impacto en nuestro planeta. Los materiales reciclados también tienen un menor impacto que los materiales vírgenes, pero merece la pena considerar si esos tejidos pueden volver a reciclarse una vez que hayas terminado con ellos.

Sé consciente de la moda vegana

Mientras que los materiales de origen animal, como el cuero y la lana, plantean problemas medioambientales y éticos, las alternativas veganas -que suelen estar hechas de materiales sintéticos como el PVC- también pueden ser perjudiciales para nuestro planeta. Incluso las alternativas de origen vegetal suelen contener cierto grado de sintéticos, aunque es probable que éstos mejoren con el tiempo.

Pregunta quién ha fabricado tu ropa

Con la pandemia que pone de manifiesto las extremas dificultades a las que se enfrentan los trabajadores de la confección en todo el mundo, es esencial que las personas que fabrican nuestra ropa reciban un salario justo y tengan unas condiciones de trabajo seguras. Busca marcas que divulguen abiertamente información sobre sus fábricas y sus políticas en materia de salarios y condiciones de trabajo.

Busca objetivos científicos

Para saber si las marcas se toman en serio la reducción de su impacto medioambiental, un buen punto de partida es comprobar si se han comprometido con objetivos científicos. Las marcas que se han adherido a la Iniciativa de Objetivos Basados en la Ciencia, por ejemplo, entre las que se encuentran Kering, propietaria de Gucci, y Burberry, deben tener objetivos de reducción de las emisiones de CO2 que estén en consonancia con el Acuerdo de París.

Apoyar a las marcas que tienen un impacto positivo

Las marcas con mentalidad ecológica, como Mara Hoffman y Sheep Inc, están empezando a considerar cómo la moda puede tener un impacto positivo en el medio ambiente en lugar de limitarse a reducir su impacto. La agricultura regenerativa -que implica prácticas agrícolas como la no labranza y los cultivos de cobertura- es una tendencia creciente dentro de la moda que pretende restaurar la salud del suelo y la biodiversidad.

Cuidado con los productos químicos nocivos

Los productos químicos ocultos que se utilizan para tratar nuestra ropa son un serio problema, ya que contaminan las vías fluviales locales y suponen un riesgo para los trabajadores de la confección. Presta atención a las certificaciones Made in Green by OEKO-TEX y Bluesign, que establecen requisitos sobre el uso de productos químicos durante el proceso de fabricación.

Reduce tu huella hídrica

Dado que la producción textil utiliza la asombrosa cifra de 93.000 millones de metros cúbicos de agua al año -el equivalente a 37 millones de piscinas olímpicas-, todos deberíamos ser más conscientes de la huella hídrica de nuestra ropa. Como se ha mencionado anteriormente, el algodón orgánico utiliza mucha menos agua que el algodón convencional, mientras que el uso de tintes de bajo contenido en agua también reduce el consumo de agua.

Cuida tu ropa

Prolongar la vida útil de tu ropa es fundamental para reducir la huella medioambiental de tus prendas y evitar que acaben llenando los vertederos tras uno o dos usos. Asegúrate de que tu ropa dure lo máximo posible no lavándola en exceso (lo que también reducirá tus emisiones de CO2 y el consumo de agua), así como reparándola en lugar de tirarla.

Evita la contaminación por microplásticos

Como es difícil evitar por completo los materiales sintéticos (el nailon y el elastano siguen siendo necesarios en la ropa deportiva y la ropa interior para conseguir esa elasticidad tan importante), el lavado de la ropa puede liberar miles de microplásticos en nuestras vías fluviales y océanos, causando daños a la vida marina que ingiere las diminutas partículas. Por suerte, hay una solución sencilla: invertir en un filtro de microplásticos como la bolsa de lavado Guppyfriend, en la que puedes meter tus prendas sintéticas o una Bola Cora que introduces con tu ropa.

Haz que tu ropa tenga una segunda vida

A la hora de vaciar tu armario, ser consciente de cómo te deshaces de tu ropa te ayudará a evitar que acabe en el vertedero. Revender tu ropa u organizar un intercambio de ropa es la mejor manera de asegurarte de que tendrá una segunda vida, así como de donarla a organizaciones benéficas que buscan ropa usada. En el caso de las prendas desgastadas que ya no se pueden reparar o reutilizar, busca sistemas de reciclaje específicos para esas prendas, siempre que sea posible.

La circularidad es importante

Últimamente se habla mucho de la creación de una industria de la moda circular: un sistema en el que todas las prendas pueden reutilizarse, reciclarse o devolverse a la tierra (si son biodegradables o compostables). Aunque la industria está muy lejos de ser totalmente circular, pensar en si tu ropa puede volver a entrar en el sistema de alguna de estas maneras es crucial cuando se trata de la sostenibilidad.

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